LIGERA

Hay personas que viajan con maletas.
Y otras que viajan con recuerdos.

Hay lugares donde el tiempo pesa.
Y otros donde simplemente desaparece.

Ángel de la Guarda nace en esos lugares.

Entre casas blancas.
Mesas largas.
Piel salada.
Vino frío.
Y tardes que nunca tienen prisa.

No diseñamos sandalias.
Diseñamos la sensación de ir ligera por la vida.

ÁNGEL DE LA GUARDA
Mediterranean State of Mind

Calzado para Caminar la Vida

Accesorios.

MI HISTORIA

Esta marca nació en el Mediterráneo.

Entre calles largas, luz fuerte y días que no se acaban nunca.

Nació porque yo no podía caminar.

Después de más de 25 operaciones en una pierna, ningún zapato funcionaba. Todo dolía. Y aun así, yo quería seguir saliendo, moviéndome, sintiéndome femenina, alta y vestida.

Quería vivir mi día a día sin dolor.

Sin renunciar a mí.

Así empecé a diseñar sandalias. No desde la moda, sino desde el cuerpo. Desde la pisada real, el equilibrio, la necesidad de caminar bien durante horas.
Con el tiempo entendí que no estaba sola. Hay muchas mujeres que no quieren “zapatos”.
Quieren caminar sin pensar en los pies.

Sentirse seguras. Bonitas.
Llegar lejos sin cansarse.
Por eso mis sandalias son altas.
Porque la altura nos gusta.
Porque estiliza.
Porque empodera.
Y porque, cuando el diseño es honesto, la comodidad no se negocia.
No hago calzado de moda.
Hago sandalias de plataforma pensadas para caminar todo el día: por la ciudad, por el paseo marítimo, de mañana a noche.


Mis sandalias no se prueban.
Se viven.
Y cuando las llevas, ya no vuelves atrás.

Ana Salvador
Fundadora y diseñadora
Ángel de la Guarda

Hecho con las Manos.

Del Dibujo a la Horma, de la Horma al Mediterráneo

Cada sandalia de Ángel de la Guarda empieza mucho antes de llegar a tus pies.

Empieza con una idea, una horma y unas manos.

Diseñamos cada modelo desde el cuerpo: buscando el equilibrio entre altura, estabilidad y una pisada que permita caminar durante horas. Después empieza el trabajo artesanal.

Cortar. Probar. Ajustar. Pintar. Montar. Volver a probar.

Trabajamos con talleres y artesanos en España que conocen el oficio, los materiales y los tiempos que necesita una pieza bien hecha.

Aquí no todo sale de una máquina ni todo tiene que ser idéntico. Hay manos que cortan, manos que montan, manos que pintan y pequeños gestos que terminan dando carácter a cada sandalia.